A Colonia Lange Ley Recuerdos de infancia
July 27,
2012
Ruth escribió:
“Ruben y yo fuimos afortunados en que nos mandaran a colonia de vacaciones en
el verano. Fuimos varios años a Camet y mis padres iban a visitarnos algún fin
de semana. También veraneaban en un hotel en Mar del Plata y nos invitaban a
alguna comida en el hotel.
Te cuento que la ropa se marcaba con un número bordado por mamá. Cuando llego
diciembre, Rubén pidió ir lo antes posible y hubo que preparar el
equipaje :) Había cabalgatas, nos llevaban a la playa todos
los días aunque hiciera frio, teatro, juegos, lo pasábamos bomba. Había chicos
que no la pasaban bien. Excelentes veraneos, donde siempre iban las mismas
familias.
Si te digo que recuerdo mas apellidos y nombres de hermanos, que de la
escuela.
Pertenecía a la Lange Ley, escuela inglesa/alemana de Palermo.”
Rubén agrega:
No se cuan afortunados fuimos. La colonia se llamaba El Sosiego, en Camet, a 4
Km de la rotonda de entrada a Mar del Plata. La primera vez que llegué a la
colonia me faltaban algunos meses para cumplir 8 o sea el año 1950. Me mandaron
solo (con chicos desconocidos aun), en ómnibus/bañadera (no se si los chicos
saben de que hablo). Éramos 3 o 4 vehículos que viajábamos en caravana. Los
choferes tenían prohibido pasar los 70 por hora. Salíamos temprano por la
mañana y claro, llegabamos cuando anochecía. Los viejos estaban por viajar a
Europa pero el avión se descompuso y el vuelo se postergó una semana (!). Así
que al par de días los viejos vinieron a verme. Yo no estaba demasiado
contento. Había que bañarse todos juntos en una sala de duchas enorme sin
divisiones lo cual me resultaba chocante, especialmente que todo el personal
miraba para ver que todos se bañaban como correspondía. A ese fin cada chico había
traído su propio guante de tela de toalla (mitones). Había que cagar todos los días
y alguien miraba que fuera cierto. Chicos que no depositaban su óbolo diario tenían
que concurrir a la enfermería, donde el señor Ley les daba de tomar una
cucharada de aceite de ricino y después un café negro para bajar el aceite. Era
espantoso y un chico askenazi mimado como yo la pasaba muy mal. Dormíamos en
enormes dormitorios con alguna luz encendida y a cada rato algún adulto entraba
a ver que todo estaba en orden (“in ordenung”, para ser exactos). La comida me
era extraña. Por la mañana tomábamos leche chocolatada de porquería o te dulce.
Había rebanadas de pan con dulce de frutilla o naranja en una fuente en la
mitad de las mesas redondas. En cada fuente había una rebanada de pan con dulce
de leche, considerado por los chicos el premio del día. El postre consistía
casi invariablemente en pedazos de manzana roja y dulzona. Cada manzana estaba
cortada en ocho o 16 partes, anda a saber y venía con cáscara, lo cual me
molestaba. Nunca había comido cáscara y la consecuencia fue que otros chicos se
comían mi postre. Alguna vez había flan. Al par de días de llegar me fracturé
una clavícula jugando al futbol (me empujaron y me caí). La señora Lange me
llevó a Mar del Plata a ver un ortopedista que me puso el brazo en cabestrillo
por dos semanas. Eso fue una gran diversión, porque ningún otro chico visitó la
ciudad y yo sí. La directora me dejaba en el auto mientras ella hacia algún
mandado. El auto era grande o yo era chico, no recuerdo, pero si recuerdo que tenía
un ventilador instalado sobre el panel de relojes, lo cual me pareció un lujo
imposible. ¡Se imaginarán el susto que se llevó mamá cuando me vio con el brazo
en cabestrillo! Y la vergüenza de saber que mis padres me visitaban y todos los
chicos estaban mirando? En fin, la vida es dura.
Había unos hermanitos judíos (en un rato recordaré el
apellido pero que les importa) que la mamá había fallecido poco tiempo antes y
el mas chico andaba por la playa llorando y el hermanito mayor trataba de
consolarlo y todos sabíamos porque, pero éramos chicos y no entendíamos mucho. Todavía
me duele al recordar la escena. Nos llevaban a la playa de La Perla en los
omnibuses/bañaderas. Si no nos llevaban a la playa era por mal tiempo o porque
las bañaderas devolvían o traían chicos de Buenos Aires. Al agua entrabamos en
rebaño, adelante estaban dos nadadores que claro esta no entraban mas arriba
del ombligo y detrás veníamos todos los chicos con gente cuidando de los dos
lados, no sea que alguno se vaya solo.
Yo sabía cabalgar, pero fue en la colonia donde aprendí
(sin permiso) a pararme encima de la montura mientras el caballo galopaba. Por
suerte nunca me caí. En cambio mi primito, no mas lo sentaron sobre el animal,
que el bicho dobló las patas traseras y Dany se cayó de culo detrás de la
bestia! Ese año no quiso subir mas a caballo, pero después fue buen jinete.
Ruth y Dany llegaron en el "segundo turno" como 20 días después y me
gustó ver caras conocidas, aunque a Ruth la veía poco porque ella estaba en el
grupo de los grandes. Tambien llegó un día el primo Fernando, pero el tenía la
edad de Ruth. Hubo un campeonato de ajedrez y jugué bien hasta que me crucé con
un adulto de 12 años que me liquidó toda la defensa. Igual conseguí el mejor
lugar de los chicos de mi edad. Durante años anduve enojado por una jugada que
hice ese día, donde perdí un trebejo importante tras lo cual fue la
debacle.
Hacia fin del verano hubo una "búsqueda del tesoro" bastante buena,
pero eso era cosa de grandes.
Ah! Mi número de identificación de ropa, etc. era 212. ¡Capicúa! Recuerdo a
mamá cosiendo a cada prenda una tirita con el número bordado que recibió de la
escuela.
Había unos chicos mayores que nos cuidaban. Esos
chicos trabajaban gratis, pero se ligaban vacaciones bastante buenas. Supongo
que Ruth los recuerda mejor que yo. Yo sabía que les había pasado algo feo y
nebuloso durante la guerra en Europa, y que antes todo era fenómeno. El resto
me enteré de grande.
A los que llegaron hasta aquí los felicito por la
paciencia. Esta nota la pondré en FB, para ilustración de otros familiares o
conocidos hispanos parlantes que pasaron vivencias parecidas y quizás quieran
aportar o corregir.
Diego Lenger La mano anónima que te empujó nunca supo que había
sembrado un ortopedista...
Ruben Lenger tambien sembró dolor reumático cada vez que hay
frio mas humedad...
Ruben Lenger Ariel me escribe en email: " no solo tuve
paciencia sino que disfrute el relato.
hay cosas que vistas hoy parecen increíbles... sobre todo cuando se trata de la
privacidad de los chicos.
interesante como ha cambiado todo eso. Gracias por compartir"
Ruben Lenger Ariel: harías bien de convencer a tu mama de
usar el FB
Diego Lenger Te convertiste en un fanático de FB! Quién lo
hubiera dicho.
Ruben Lenger Ruth recuerda que este chico huérfano cantaba
Angelitos Negros. Yo recuerdo en este momento a Antonio Machin que cantaba esto
de tal manera que nunca me gustaron otras versiones. Encontré la versión
original en utube y me volvía a
emocionar.
Gloria Worcel Qué capacidad de recordar detalles de vivencias
tan lejanas! Mis hermanos también volvían con recuerdos de que la colonia era
una porquería. Yo zafé, supongo que por ser mujer y la menor. Gracias por el
relato!
Silvio
Glusman Ruben: lo que
has escrito me ha traído un montón de memorias que tenía enterradas quien sabe dónde.
Tu descripción de la colonia es exactamente como yo lo recuerdo. En el baño tenían
un tablero donde una celadora marcaba con una cruz si uno había hecho número
2 (caca). Si pasaban dos días sin la cruz cuando uno despertaba en la mañana se
encontraba con alguien con una copa de aceite de ricino. En el comedor no se podía
tomar agua sino hasta después del primer plato. Recuerdo que en el frente se
sentaban tante Lily y uncle Frank, los dueños de la colonia. Uncle Frank en la
cena venía con un camisón y una media (sombrero?) en la cabeza. La escuela no
era inglesa sino alemana. Recuerdo también cuando te fracturaste la clavícula.
En la playa se entraba al agua en grupos y exactamente después de 3 olas uno tenía
que salir. A mi tampoco me gustaba ir a la colonia pero mis padres pensaban que
eran lo máximo. También recuerdo que en el dormitorio tenían un cuarto de detención
para aquellos chicos que se portaban mal. Creo que uno de esos chicos era
Fernando. También recuerdo la visita de tus padres y la envidia que me daba
pues los míos estaban en Formosa y yo los extrañaba un montón. Nuevas memorias
iran surgiendo. Silvio
Glusman
Ruben Lenger Los tipos eran alemanes pero la escuela
"inglesa" porque gran parte de los estudios eran en inglés. La cosa
tenía su sede en la calle Araoz, cruzando Santa Fe.
Alejandro
Geiler Muy lindo el
relato!.- Te escribo por privado para preguntarte....
December 3,
2012 at 11:46pm · Like
Miky Heimann LLEGUE HASTA EL FINAL !!!!! :) VOS
ESTAS SEGURO QUE SOS DE MI GENERACION? JAJAJAJAJA
Ruben Lenger Miky: claro que no!
Miky Heimann yo estoy segura que sos mi primo !!!!
jajajajajaj :)
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