Un candelabro en la Recoleta 1- Estoy lejos de ser un dechado de sabiduría. Para averiguar porque una familia argentina sumamente acomodada contrató a un escultor italiano para realizar la bóveda para sus muertos en la Recoleta busqué información en internet, donde se encuentra dispersa, de eso hace muchos años. Esta vez me guardaré una copia de esta nota mía para que cuando otro incauto vea el candelabro y se diga: “AH! ¡¡Un cripto judío!!, Que romántico!!” y se apure en sostener que los argentinos católicos del siglo XIX descienden de judíos yo ya tenga la respuesta lista. 2- La familia Dorrego Ortiz Basualdo construyó este monumento funerario a finales del siglo XIX. Familia de origen vasco, descendientes de patriotas y habitantes del Río de la Plata. Gente de muchísimos bienes, emparentada con el resto de la burguesía comercial adinerada porteña como ser los Anchorena, Dorrego, Lezica, Segurola, etc. En Buenos Aires tenían un palacio que ocupaba media manzana frente a la pl...
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8 Recuerdos fuertes de mi vida, de esos que no se olvidan Un día me llegó un pedido para un examen electrofisiológico a domicio. Eso no era facil ya que había que mover todo el equipo, etc. Me dijeron se trataba de la familia Moskovitz. Sin muchas ganas fui con toda la parafernalia. Al llegar me encontré con una casa para enanos. Ahí vivían los Ovitz, famosos enanos que sobrevivieron al Dr Mengele y a Auschwitz. Moskovitz era el apellido de casada de Elizabeth. El salon parecía de una casa de muñecas. Mesa baja, sillones sin patas, sillas bajísimas. Todo el ambiente era cargado, típico de centro europa, tanto así las paredes como los muebles. Vivian ahi las tres hermanas Ovitz que todavía estaban en vida. No pienso contar la visita médica. Al irme Elizabeth me regaló un libro que ella escribió sobre las vicissitudes de la familia durante la guerra. Todavía lo tengo. A continuación algunas fotos en parte del libro y otras del internet. Señalaré que Perla, la última sobrevivie...
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7 Epílogo con yapa Pasaron ya casi todos los años que me fueron alocados. Terminé de escribir algunos recuerdos, obviando otros dolorosos o intrascendentes. Muy pocas personas quedan que puedan discutir la verosimilitud de lo que anoté. Eso me tranquiliza. Si hubiera nacido en Europa en abril de 1942, me hubieran matado nomas al nacer tal como fue el destino de muchos primos míos cercanos y lejanos en el gueto de Varsovia. Me recordarían una vez por año en alguna ceremonia intrascendente de compunción y pasaría a pertenecer a Yad Vashem. Pero nací en Buenos Aires y ese fue un acierto (gracias mamá!). Eso me permitió una vida interesante y larga. Es un alivio pensar que mi muerte será una muerte rutinaria que no llamará la atención de muchos y tengo el alivio de saber que en unas pocas generaciones mi existencia será olvidada y tantos hipócritas que andan por ahí no me joderán con coronas de flores indiferentes y sin perfume. Una de las ventajas de estar vivo es que ...